jueves, 26 de junio de 2014

CUENTA-CUENTOS

LA SALIDA NO ES POR AHÍ


El hombre estuvo puntual en su cita, estuvo en ese mismo sitio a la misma hora.

El vuelo fue rápido sin dolor, rápido nada más.
Atravesó tal y como le dijeron ese túnel que ese día no se atrevió a recorrer y llegó a un sitio oscuro y húmedo.Había una gran sala con un altar en medio y al fondo se atisbaban dos puertas con dos símbolos.
En una, el alfa; en la otra, el omega; era el principio y el fin.
De repente se hizo la luz y de tanto, resplandor apareció una mujer que se presumía bella de tez muy blanca y pelo negro como el azabache.
Sólo vestía una túnica de satén blanco y en la mano llevaba un libro que dio al hombre.
El hombre lo abrió y lo ojeó e inmediatamente se percató que tres de las hojas casi del final estaban arrancadas.

Ella le dijo:

- Era tu destino que ya estaba escrito, me he permitido arrancarlo para que seas tú mismo el que lo escriba, tienes poco tiempo, hazlo ya porque antes que amanezca debo leerlo.

La mujer se presumía sabia y determinista, por lo que el hombre no tuvo más que en ese corto espacio de tiempo escribir su destino, aunque no entendía muy bien que estaba pasando.
En un momento pasaron por su mente como flashes todas las escenas de su vida, desde que le engendraron hasta que comió la manzana que le privó del Paraíso.
El mismo se dio cuenta que algo debía variar de ese pasado, algo faltaba.
El que había tenido todo en su momento; éxito y fracaso, dinero y pobreza comprendió que su destino debía basarse en sólo, sólo una cosa.
Así que escribió nada, sólo una frase en ese libro en el que todavía quedaban muchas páginas en blanco.

Esa frase fue simple, clara y rotunda; esa frase decía literalmente:

- Que mi destino se base en el amor, necesito ser amado, necesito, al menos saber que se siente cuando se es amado.

Entregó el libro a la mujer y esta lo leyó, de nuevo. La mujer miró al hombre y una lágrima derramó que quedó en su faz como una perla.

- Que final más bonito para una vida. Sin duda las personas que a tu lado han estado sí que saben lo que significa ser amado. Ahora tú mereces ser amado, sin ninguna duda que lo mereces.

La puerta alfa se abrió, la que representaba el principio y el hombre entendió que debía cruzarla, debía dirigirse al principio de su destino.
Un caballo negro brillante le recogió, el hombre experto jinete se asió sobre su lomo y recorrió largo recorrido con él, un camino que le llevó a una vereda que conducía a la orilla del mar y en lo alto una impresionante luna blanca.
Era su destino y siempre su destino pintado de blanco y negro.
Se tumbó en la arena y se puso a leer el libro de su vida.

Al momento y casi en sueños alguien se acercó, alguien que se sentó a su lado y le dijo:

- ¡Que lees¡.
- Algo muy bello.
- ¿Me dejas leerlo?

El hombre que siempre había sido humilde, comprensivo, servicial; en una palabra humano, le pasó el libro y le dijo:

- Aquí lo tienes.

Ese alguien se puso a leer el libro y en la segunda página agarró la cabeza del hombre para que la posara sobre su pecho. El hombre podía, hasta escuchar los latidos del corazón y allí se quedaron un buen rato.
Ese rato duró toda una eternidad, una eternidad en el que por fin el hombre se sintió amado pero como ese hombre siempre había sido humilde, comprensivo, servicial; en una palabra humano; regaló a ese alguien lo más preciado de su existencia, lo más preciado que podía regalar, a él mismo.

El hombre escribió, por fin, una historia con final feliz.

FIN

Con esto he ganado un premio. Está bien ganar pero, sobre todo, está bien que valoren un esfuerzo.
Los halagos se agradecen, vamos hasta reconfortan el alma.
Muchas gracias a ese jurado que ha destacado eso la fuerza de mi voz.
Algo subliminal pero que en estos momentos de vida, entra como otro soplo de aire fresco.



domingo, 22 de junio de 2014

REFLEX-ion

LA VIDA VISTA DESDE LOS OJOS DE UN BUEN HIJO.


Supongo que resulta complicado que alguien hable mal de un madre.

Casi imposible, creo yo.

Mi madre se llamaba Isabel y fue una buena madre.

La perdí hace tres años pero es de esas cosas raras que dices y que afirmas que parece que esté en tu enrededor.

Siempre cuando de pequeño me preguntaron a quién quería más si a papá o a mamá, yo siempre decía a mamá; así que a papá se le llevaba los demonios.

Hoy me apetece compartir con vosotros y vosotras, el comienzo de uno de los capítulos de mi libro que le dedico a mi madre.

¿Sabéis que es lo mejor de escribir un libro cuasi autobiográfico?

Lo mejor es que la gente de tu alrededor que se entera que lo has escrito, lo primero que te preguntan es si salen; y lo segundo si salen bien.

Mi madre sale estupenda; fue la mejor y esto le escribí una noche que sólo en mi cama y con algo de dolor físico, me acordé de ella:

Contigo aprendí a no llorar hasta que no lo hubiera intentado.
Contigo aprendí a respetar siempre, importante para ser respetado.
Contigo aprendí a luchar, a no decaer, a valorar las cosas por lo que me han costado.
Contigo aprendí a ser un hombre bueno, legal, cabal y respetado.

Aprendí que si tengo hambre, tengo que hacerme la comida.
Aprendí que si tengo sed, beber y no desperdiciar la bebida.
Aprendí a ayudar y a compartir, a tener un corazón sin cabida.
Aprendí a amar de corazón, a querer con razón sin provocar a nadie herida.

Contigo aprendí a vivir.
Contigo aprendí a sentir.
Contigo aprendí a resistir.
Contigo aprendí a latir.

Me arropaste cuando estaba gélido.
Me llamaste cuando estaba impávido.
Me enseñaste cuando lo necesité.
Me apoyaste cuando flaqueé.

Aunque estuvieras mala, sonreías.
Aunque estuvieras cansada, te movías.

Si estabas enfermas no te acostabas.
Si estabas triste no te acordabas.

Fuiste mi ejemplo y el motor de mi existencia … y aunque ahora no estas, yo soy la evidencia.

He conseguido lo que soy, gracias a ti y sigo haciéndolo.

Aunque tú no estas, sigo vivo y sonrío como la hacías tú.
Aunque tú no estas sigo atento y luchando como lo hacías tú.

Pero echo de menos tu olor a lavanda.

Echo tantas cosas de menos ….

¿Qué hace mi niño que no sonríe?.
Y el niño sonreía, el joven sonreía y ahora, el hombre sonríe.... por ti.

¿No puedo dormir? Pues reza …bueno la mama reza contigo.

Y me dormía.....

Ella ahora sigue viva.....