domingo, 29 de mayo de 2016

PENNY DREADFUL: Cuando el terror se hace arte.

Mucho tienpo era el que aquí, un servidor, no se enganchaba a una serie de TV. Mira que lo evitaba y, más en los tiempos que corren que las series pasan de cadena en cadena.

Pues me he enganchado y la culpa la tiene que soy muy fan de eso que se denomina terror, suspense, cine fantástico y esas cosas que te hacen poner los pelos de punta.

Hace poco que dispongo de Movistar+, y eso es un despelote de series. Sin duda una buena oferta.

Una noche pillo un capítulo de una serie de la que había escuchado muy buenas críticas y allí me quedé. Ensimismado descubrí un producto original, único, con calidad y con una excelente paleta de negros.

Estaba en la tercera temporada pero yo ví en un tiempo record las dos anteriores porque esta serie, se ve con facilidad, engancha. Ese es el secreto de que una serie triunfe, que enganche y, para eso, debe gustar.

Esa serie se llama Penny Dreadful.



Si tuviera que definirla yo dría que es un compendio entre terror y suspense dentro de un estupendo ambiente muy gótico pero con un refinamiento que roza casi la perfección.

Creada por John Logan y producida por el gran San Mendes nos sumerge en el Londres victoriano de finales del siglo XIX y tiene la particular sutileza de mezcar, todos esos personajes que nos persiguen en los sueños y nos dan miedo: y todos esos personajes juntos y en un sola trama.

Intentaré no introducir spoilers; mira que me gusta poco esa palabra, pero en una misma historia nos encontramos a Frankenstein y sus criaturas, a Dorian Grey, a Dracula, a Dr, Jekyll, al hombre lobo, todo aderezado con mucho demonio y artes negras, al más y mejor estilo gótico post-moderno.

No hay serie actual que se precie que para eso de triunfar utilice también muchas sangres, desnudos y algo de sexo.

Pues en Penny Dreadful, sangre de la más roja, desnudos integrales en ellas, y culos de ellos; con algún frontal. Parece que nuestros queridos actores son más reacios a enseñar sus partes íntimas a diferencia de las mujeres. Y mira que queda feo ver a un tio haciendo el amor en calzoncillos o después del coito, levantándose tapándose las verguenzas con la sabana.

Ahora entiendo a las actrices, ellas lo tienen que enseñar todo y encima las pagan menos.

Sí que es de agradecer que en Penny Dreadful las escenas de violencia tienen su razón de ser, los coitos son con consecuencia, los pubis de ella son naturales, los traseros de ellos lucen sin cortes, e incluso, escenas homo, bi, o de colectivo, tienen su razón de ser. Se mezcla todo, como en un intento de querer agradar y llegar al máximo de público. 


Muchas son las razones por las cuales, os quiero recomendar Penny Dreadful:

1. Un guión vivo, original, y con un compás in crescendo. Diálogos muy psicológicos, perfecta descripción de los personajes y la trama, y un sútil erotismo. Dentro del compendio de directores que pueden trabajar una serie, curiosamente no encuentras diferencias entre un capítulo y otro. Todos son fieles a su comienzo, que los primeros capítulos fueron dirigidos de una forma soberbia por Juan Antonio Bayona. La tercera temporada cuenta con la dirección de otro español, Paco Cabezas, y me ha sorprendido muy gratamente.

2. Una serie de terror que se precie, debe jugar con maestría dentro de la oscuridad. Vais a ver toda la gama de negros que nunca el ojo podrá apreciar de forma que cuando entra el blanco, ni los personajes, ni la ambientación pierde la fuerza de ese aire gótico que rezuma en cada poro del celuloide. Magistral el tratamiento de la fotografía, de la ambientación, del vestuario y de los maquillajes, peluquería y efectos visuales. Cada capítulo es una película, en sí. Algo importante, mira que es complicado recurrir al uso de los flash-back, y en esta serie quedan cuadrados en el todo que describe la trama.

3. Pero Penny Dreadful, no sería Penny Dreadful, sin el personaje que es el eje de la historia y que lo interpreta Eva Green, que la conoceréis por películas como Casino Royale. Eva está bárbara en el personaje de Vanessa Hayes, lo borda y simplemente, usando su lenguaje corporal y usando su cara. La cara de Eva transmite todo lo que debe transmitir un personaje oscuro, atormentado, maléfico a veces, pero dulce y sensual, a la vez. Eva se exprime al máximo, nos presenta todo lo que alguien puede llevar dentro y su alarde interpretativo deja a este mortal sin palabras. Una vez dije que la que mejor lloraba era Meryl Streep, pero Eva llora con unas lágrimas que no son líquidas. Esta mujer es toda una diva. Eva se desnuda en Penny Dreadful en todos los sentidos, física, emocional y mentalmente. Simplemente por la generosidad que concede a esta mujer atormentada se merece todos los premios del mundo. 

Penny Dreadful también me ha servido para cambiar la opinión que tenía sobre actores como Timothy Dalton y Josh Harnett, sobre todo, sobre éste último. Interpreta al hombre lobo (mejorable en cuanto a caracterización) y pierde esa imagen de chico guapo que me había generado sus películas hollywodienses. Sin apartarse de su buen porte, con este papel, veo a un actor actuando, transmitiendo y con matices.

Luego me ha permitido descubrir a Harry Treadaway como Victor Frankenstein y su mundo de muertos vivientes, a Reeve Carney como Dorian Gray; un hombre seguro, fascinante, solitario y dual, a Billie Piper como Brona Croft; lo sexual elevado a la quinta potencia y, sobre todo, a Patti Lupone, que en su doble papel de bruja y psiquiatra, me está conquistando.

Pero la intriga más intrigante, después de ver los primeros capítulos, es saber por qué Penny Dreadful se llama Penny Dreadful.

Eso lo tendréis que descubrir vosotros.

Para poneros los dientes largos deciros que a toda la gente triste le gusta la poesía pero a la gente feliz le gustan las canciones; o eso dice Vanessa Hayes.

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