MENTE, CORAZON.... SEXO

En su quinto día de soledad fingida, su musa se acercó a su oido y le contó esta historia.
Una historia que habla de sexo, de mente, de corazón, una simple historia que le susurró así....................................................................................................................................
Se abre el telón.
Aparece un hombre andando desde el fondo del escenario.
Parece sólo, abatido sin rumbo.
Llega al centro del escenario y se tumba.
Empieza a sonar una música de timbales y trompetas, estridente, fuerte.
Aparecen enseguida dos sombras, altas, hermosas con movimientos insinuantes.
Se acercan al hombre y le rodean.
El hombre mira a un lado y al otro, las dos sombras se tumban una a cada lado y le abrazan.
Comienza el cortejo.
Una de las sombras se acerca a sus labios y los besa, con pasión casi con vicio, pasa su lengua por toda la boca, muerde su labio inferior.
La otra sombra usa sus manos, es experta en el arte de la danza, es expresiva y artista. Primero coloca la mano sobre el pecho del hombre y lentamente y casi rozando su piel la va bajando hasta toparse con el éxtasis.... agarra su mienbro con pasión, casi con ganas de despedazarlo.
La sombra artista comienza su baile.
De repente, suena una música de castañuelas y la mano de la sombra se mueve al ritmo de ellas. El hombre jadea, se excita, casi llega a la extenuación, emite gemidos como los animales que se aparean, pero letarda la eyaculación.
La primera sombra se incorpora y se sienta sobre la cabeza del hombre. Pone su sexo en su boca. La segunda no es menos, es envidiosa, es infalible en sus artimañas, quiere dominar, quiere poseer. Comienzan un baile en el que el hombre es sólo un objeto; un baile en el que las sombras dominan manejan a su antojo, se sienten poseedoras. El hombre es un puto sumiso.
El hombre se siente poseído, subyugado a los deseos de ellas.
El hombre está invadido por la oscuridad, casi no ve, pero no le importa, en ese momento le apetece gozar de la situación.
Las sombras siguen danzando encima del hombre primero con movimientos acompasados, luego con movimientos desbocados casi cabalgando encima de él, el acto sexual empieza a consumarse..
Parece que el tiempo se haya detenido, parece que el segundero no corra....
Suena una campana, doce repiques....
Aparecen doce mujeres desnudas en el escenario con el rostro tapado con doce pañuelos rojos. Aparecen doce seres con el torso de hombre pero el cuerpo de caballo. Ante los ojos del hombre las doce mujeres son poseídas por esos seres y el hombre es poseído por las sombras.
Se oscurece el escenario y al momento se hace la luz.
Un espejo aparece en un lado del hombre y una voz clama diciendo al hombre que se mire al espejo.
El hombre lo hace y comienza a llorar. Es tal la repulsión que siente de la imagen que ve, que el hombre se suicida tragándose su propia lengua.
Aparecen las dos sombras victoriosas y enseñan su rostro.
La mente y el corazón del hombre eran las sombras y el hombre sucumbe ante él mismo...... no ha habido amor, sólo sexo, pero era lo que necesitaba, copular, copular como un animal irracional.

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